…y las paredes de mi habitación se estrechan cada vez más.
Y nunca encontraré sentido al sin sentido.
Y no pararé de pensar en hacerlo y nunca lo haré.
Y el miedo se apoderará de mi ser.
Y la nostalgia se hará presa de mi alma
Y el agobio se convertirá en mi más fiel acompañante.
Y no sacaré las fuerzas necesarias para seguir.
Y me hundiré mil veces porque en el fondo nunca quise salir
Y me pondré muchas metas y no conseguiré ninguna.
Y acabaré llorando por los rincones como de costumbre.
Y buscaré consuelo en el culo de una botella.
Y buscaré cariño en los brazos equivocados.
Y gritaré al viento lo injusta que es la vida.
Y romperé en pedazos todo aquello en lo que creía.
Y me destrozaré por dentro y por fuera en aras de alcanzar una verdad.
Y llegaré a sentir que alguna vez pude sentir algo.
Y me hartaré de imaginar mil mundos imaginarios
Y volveré a darme cuenta de que la realidad no es un cuento de hadas.
Y maldeciré por ello en todos los idiomas conocidos.
Y huiré de los problemas a una velocidad de vértigo.
Y luego volveré para afrontarlos con indiferencia
Y dejaré que el tiempo me consuma.
Y no volveré a pensar en la esperanza.
Y prometeré no volver a añorar el pasado.
Y, por supuesto, no lo cumpliré.
Y diré una y más mentiras.
Y olvidaré qué era verdad.
Y mataré todos los sueños.
Y nunca volveré a soñar.
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